REPORTAJE - Económico

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El engaño del dinero:

Cómo los bancos crean dinero virtual

 

Por: Ellen Brown – Traducido por: J. F. Jaramillo

 

"Creo que las instituciones bancarias son más peligrosas a nuestra libertad que los ejércitos. De los norteamericanos permitir siempre que los bancos privados controlen la emisión de su dinero, primero por inflación, entonces por deflación, los bancos y corporaciones que crecen alrededor de los bancos privarán a las personas de sus propiedades hasta cuando sus hijos despierten sin hogar en el continente que sus padres conquistaron.”

Thomas Jefferson, 1802

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Ha sido llamado: "el acto de prestidigitación más asombroso jamás concebido". La creación del dinero, ha sido privatizada y usurpada del Congreso por la banca privada. La inmensa mayoría de la gente supone que el dinero es emitido por el gobierno, mas ese no es el caso. Excepto con las monedas, que componen sólo cerca de un una milésima parte de la masa monetaria total de Estados Unidos, ahora todo el dinero es creado por los bancos. Los billetes federales, son hoy emitidos por el Banco Federal de la Reserva (Federal Reserve Bank), una corporación privada, y prestados al gobierno. Además, los billetes y monedas federales componen juntos menos que el 3 % de la masa monetaria. El otro 97 %, es creado por los bancos mercantiles, como préstamos.

 

¿No cree que los bancos crean el dinero que prestan? Tampoco lo hizo un jurado en Minnesota, hasta cuando escuchara la evidencia. El First National Bank of Montgomery v/s Jerome Daly, fue un drama de corte judicial digno de un guión cinematográfico. El acusado Daly se opuso a la ejecutoria de una hipoteca del banco sobre un préstamo hipotecario de $14.000, argumentando que no se tuvo consideración para con él al ser concedido el préstamo. La consideración, es un elemento esencial de un contrato. Daly, un abogado autodefendiéndose, alegó que tal banco no había usado dinero verdadero, sino virtual, para efectuar el empréstito. Los procedimientos de la corte fueron registrados por el juez asociado Bill Drexler, cuyo papel principal fue mantener el orden en una sala muy tensa, donde los abogados amenazaban con una pelea a puñetazo limpio. Dicho juez no había dado mucho crédito a lo alegado por la defensa hasta cuando el Sr. Morgan, presidente del banco, ocupara el estrado judicial. Para sorpresa de todos, admitió que para llevar a cabo sus préstamos el banco rutinariamente “creaba dinero de la nada” y que esto era práctica común en la banca de Estados Unidos y casi todo país del mundo. "Me suena muy fraudulento," expresó el juez presidente Martin Mahoney, entre asentimientos de varios miembros del jurado.

 

En su memorando a ese tribunal, el juez Mahoney agregó que: “El demandado, admitió que en combinación con el Federal Reserve Bank de Minneapolis, ... creó los $14.000 en dinero y crédito en sus propios libros mediante un simple asiento contable. Que tal fue la consideración usada para sustentar la nota crédito del 8 de mayo de 1964 y la hipoteca de esa fecha. El dinero y dicho crédito solo existieron cuando el banco los creó mediante una maniobra de contabilidad. El Sr. Morgan admitió que ninguna ley o estatuto de los EEUU existían que les diera el derecho de hacer tal cosa. Una consideración lícita debiera existir y ser ofrecida para apoyar tal acción.”

 

La corte rechazó el reclamo del banco para ejecutar la hipoteca, y el acusado mantuvo su casa. Para Daly, las implicaciones fueron enormes. Si los banqueros en verdad otorgaban crédito sin consideración -sin apoyar sus préstamos con oro que realmente almacenaran en sus bóvedas- y eran autorizados para prestar, una decisión invalidando sus préstamos podría derribar la base del poder financiero en todo el mundo. También se escribió en un periódico de noticias local que: “Esta decisión, legalmente firme, tiene por efecto declarar nulas y sin efecto las hipotecas de bienes raíces y los bonos de Estados Unidos expedidos por la Reserva Federal. Esto equivale a una emancipación de las deudas personales, estatales y nacionales del país, mantenidas con el sistema bancario privado. Cada norteamericano debe estudiar esta decisión con mucho cuidado, pues de ella ciertamente depende la diferencia entre la libertad y la esclavitud.”

 

Sobraría decir, sin embargo, que la decisión, así nunca fuera denegada, no modificó tal práctica. Fue oída en una Corte Judicial de Paz, sistema autónomo que data de cuando para los acusados era problemático viajar a las grandes ciudades a responder citaciones. En ese sistema, los jueces y tribunales actuaban por si mismos. El juez Mahoney, que no dependía del financiamiento de su campaña ni estaba incapacitado por precedentes, fue tan lejos hasta amenazar con procesar y exponer el banco ante la opinión pública. Murió menos de seis meses después del juicio, en un misterioso accidente que al parecer involucraría envenenamiento. Desde entonces, un número creciente de acusados se ha declarado en moratoria, recurriendo a la defensa que Daly erigiera, pero tan solo han tenido un éxito limitado. Además, el juez extraoficialmente sentenció que:

 

“Si yo permitiera que usted y los demás hicieran eso, todo el sistema bancario se desplomaría. No puedo permitir que se sitúe tras el mostrador del banco. Nosotros no vemos tras esa cortina!”

 

De vez en cuando, sin embargo, la cortina es levantada lo suficiente para uno poder ver tras ella. Reputadas autoridades han atestiguado sobre eso, incluyendo el Dr. Josiah Stamp, presidente del Bank of England y segundo hombre más rico en Gran Bretaña en los años veinte. Declaró que: “El sistema bancario genera dinero de la nada. Acaso es el truco de prestidigitación más insólito jamás concebido. La banca fue creada en la injusticia y nacida en el pecado. ... Los banqueros poseen la tierra. Quítensela pero dejándoles el poder de crear dinero, y con solo un golpecito de una pluma producirán el suficiente para comprarla de nuevo. ... Quítenles el poder y las grandes fortunas desaparecerán, puesto que para ellos este sería un mundo mejor y más feliz para vivir. ... Pero si se desea continuar siendo esclavo de la banca y pagar el costo de su propia esclavitud, entonces permita que sigan creando dinero de la nada y controlando el crédito a su voluntad.”

 

El Sr. Robert H. Hemphill, gerente crediticio del Federal Reserve Bank de Atlanta durante la Gran Depresión, manifestó en 1934 que: “Dependemos de los bancos. Alguien tiene que pedir prestado cada dólar que circula en dinero o en créditos. ... Si crean dinero sintético, somos prósperos; si no, moriríamos de hambre. ... Es un asunto sumamente importante, que personas inteligentes pueden investigar y sobre lo cual debieran reflexionar.”

 

Graham Towers, gobernador del Banco de Canadá entre 1935 y 1955, admitió que: “Los bancos crean dinero. Por eso existen. ... El proceso manufacturero para crearlo, consiste en efectuar una entrada en sus libros contables. Eso es todo. ... Cada vez que cualquier banco hace un préstamo, una nota crédito bancaria es creada y de tal manera es producido dinero completamente nuevo.”

 

Robert B. Anderson, Secretario del Tesoro bajo Eisenhower, dijo en una entrevista realizada el 31 de agosto de 1959 y publicada por la revista U.S. News and World Report que:”Cuando un banco hace un préstamo, apenas añade a la cuenta del prestatario en el banco la suma prestada. El dinero no se toma del depósito de otro cuentahabiente, ni es pagado con anterioridad al banco por cliente alguno. Es dinero nuevo, creado por el banco para endeudar al prestatario de turno.”

 

¿Cómo se originó tan astuta maniobra, que supera con creces el “esquema piramidal Ponzi” que ha estado en boga en Estados Unidos y otros países, y cómo ha sido posible ocultarlo a millones de habitantes durante tantos años, hasta el extremo de que son más bien poquísimos quienes en verdad lo conocen? Para contestar esas preguntas, necesitamos regresar al siglo XVII.

 

El juego del esqueleto de los orfebres

 

En Europa del siglo XVII, el comercio se realizaba principalmente con monedas de oro y plata. Las monedas eran durables y tenían valor por sí mismas, pero era difícil transportarlas a granel y podían ser robadas si mantenidas guardadas con candado. Por lo tanto muchos depositaron sus monedas en establecimientos de orfebres que tuvieran las cajas fuertes más seguras de la región. Entonces, los orfebres expedían convenientes recibos de papel que podían ser comercializados en lugar de las voluminosas monedas que representaban. Estos recibos, también fueron usados cuando quienes precisaban de dinero acudieran a los orfebres para de ellos obtener préstamos.

 

La diablura empezó cuando los orfebres advirtieron que sólo cerca del 10 al 20 % de sus recibos regresaban para ser redimidos en oro en cada ocasión. Podían "prestar" sin peligro el oro de sus cajas fuertes, a un interés multiplicado varias veces, a condición de mantener del 10 al 20 % del valor de sus préstamos en oro, para satisfacer la demanda. Así crearon "papel moneda" (recibos para préstamos de oro) valiendo varias veces el oro que tuvieran. Típicamente, expedían notas y préstamos hechos en cantidades que fueron cuatro a cinco veces su verdadero suministro de oro. A un interés del 20% anual, igual cantidad de oro se prestaba 5 veces y producía un retorno del 100% anual sobre oro que realmente no poseyeran y que no podrían prestar del todo legalmente. Por si solo, explica las obscenas ganancias de sus operaciones que la banca se atreve a divulgar cada vez que pretende difundir una imagen de solidez y respetabilidad que oculte la verdadera.

 

Mientras tuvieran cuidado de no extender demasiado esos "créditos," los orfebres podían llegar a ser muy ricos, sin tener que producir nada de valor. Puesto que el capital principal era prestado dentro de la masa monetaria, más dinero fue finalmente debido como capital principal e interés que aquel que la gente como un todo poseyera. Ella tenía que solicitar continuamente renovados préstamos de papel moneda para cubrir sus insuficiencias, causando que la riqueza del pueblo y del país fuera recirculada hacia las bóvedas de los orfebres-convertidos-en-banqueros, mientras los ciudadanos, organismos e instituciones quedaban progresivamente atrapados en sus deudas, a menudo impagables, tal y como las moscas irremediablemente quedan apresadas en las redes que tan astutamente son tejidas por las arañas para cazarlas y devorarlas.

 

Siguiendo este modelo, en los Estados Unidos del siglo 19 los bancos privados imprimieron sus propios billetes en sumas hasta diez veces las reservas verdaderas de oro. Fue llamada la banca de "reserva fraccionaria", significando que sólo una fracción de los depósitos totales manejados por un banco era mantenida en "reserva" para poder satisfacer la demanda de sus depositantes. También, hubo frecuentes carreras de clientes vueltos incrédulos hacia los bancos, exigiendo su oro, con frecuencia terminando por originar su quiebra, tornando inestable el sistema bancario. En 1913, el sistema de billete bancario privado fue por tanto consolidado en un sistema único de billete de banco nacional bajo el Federal Reserve Bank (o "Fed"), corporación que ha poseído privadamente el derecho de imprimir los billetes federales de reserva y prestarlos al gobierno. Estos billetes, que fueron emitidos por el Fed por el costo de su impresión, vinieron a formar la gran base de la masa monetaria nacional.

 

Veinte años después, el país encaró una depresión masiva; la masa monetaria se contrajo, los bancos cerraron sus puertas y el oro huyó a Europa. En esa época, los dólares debían ser en un 40 % respaldados por oro, por lo cual junto al valor intrínseco de cada dólar que dejó el país, 2,5 dólares en créditos también desaparecieron. Para evitar tan alarmante espiral deflacionista que desplomaría la masa monetaria, en 1933 el Presidente Franklin Delano Roosevelt sacó el dólar del patrón oro. Hoy, la Reserva Federal todavía opera el sistema "fraccionario de la reserva", pero sus "reservas" apenas consisten en lo que el gobierno vincule (IOU o deudas). El gobierno imprime bonos, la Reserva Federal emite billetes federales de reserva, y con ello básicamente intercambian montones de papel, dejando el gobierno endeudado con una corporación bancaria privada, la cual resulta ser nada menos que el célebre y todopoderoso Federal Reserve Bank, por dinero que él mismo pudo haber emitido, completamente libre de deudas.

 

Robo mediante la inflación

 

M3, era la mayor medida de la masa monetaria de los EE.UU. En febrero de 1988 se disparó por encima de los $3,7 trillones, a $10,3 trillones 14 años después, cuando el Fed cesara de cubrirla. ¿Por qué el Fed la dejó sin cobertura?, fue sugerido en marzo de 2006 por John Williams en el sitio llamado www.shadowstats.com, en el cual se muestra que por la primavera de 2007 la M3 crecía con tan asombrosa tasa del 11,8 % anual. ¡Mejor es no hacer públicas dichas figuras muy extensamente! La pregunta correcta, sin embargo, sería: ¿De dónde vino todo ese nuevo dinero? El gobierno no aumentó el acuñado de monedas y ningún oro fue añadido a la masa monetaria nacional desde cuando el gobierno renunció al patrón oro, en 1933. Este nuevo dinero sólo pudo ser creado privadamente como "crédito bancario", avanzado a manera de préstamos.

 

El problema con aumentar la masa monetaria de tal modo es que, por supuesto, infla los precios. Más dinero compitiendo por los mismos bienes eleva los precios. El dólar compra menos y roba el valor de su dinero a las personas. De esta inflación desenfrenada, generalmente es culpado el gobierno, acusado de activar las imprentas de billetes para gastar y gastar sin tener que recurrir al políticamente impopular expediente de tener que aumentar los impuestos. Pero como anotado antes, el único dinero que el gobierno de EEUU actualmente produce son monedas. En países en los cuales el banco central ha sido nacionalizado, el papel moneda puede ser aun emitido por el gobierno junto con monedas, pero el papel moneda solo compone un porcentaje pequeño de la masa monetaria. En Inglaterra, donde el Bank of England fue nacionalizado después de Segunda Guerra, los bancos privados continuaron creando como préstamos el 97 % de la masa monetaria.

 

La inflación de los precios, es sólo un problema con este sistema de creación privada de dinero. Además, los bancos crean sólo capital mas no intereses necesarios para repagar sus préstamos. Desde que virtualmente toda la masa monetaria es creada por los mismos bancos, nuevo dinero debe ser continuamente puesto en existencia, justo para pagar el interés debido a los banqueros. Un dólar prestado al 5% anual, llega a ser 2 dólares en 14 años. Significa que la masa monetaria debe duplicarse cada 14 años, sólo para cubrir los intereses debidos por el dinero existente al principio de este ciclo de 14 años. Las propias figuras del Fed, confirman que desde 1959 el M3 se duplicó o más cada 14 años, cuando comenzó a cubrirlo. También significa que cada 14 años los bancos absorben tanto dinero en intereses como el habido 14 años antes en toda la economía. Este tributo es pagado por prestar algo que los bancos nunca tendrían realmente que prestar, lo cual hace de semejante conspiración la estafa más grande jamás perpetrada, puesto que ahora mismo afecta toda la economía global. La privatización del dinero es la causa fundamental de la pobreza, la ignorancia, la violencia económica, un gobierno infradotado y una clase gobernante oligárquica que frustra cada intento de sacudirlo para que afloje un poco las riendas del poder.

 

El problema, sólo puede ser corregido invirtiendo el proceso que lo creara. El Congreso necesita retomar el poder Constitucional para emitir todo el dinero de que precise la nación. La banca de "reserva fraccionaria" debe ser eliminada, limitándose a prestar solamente fondos preexistentes. Si el poder de crear dinero vuelve al Estado, la deuda federal podría ser saldada, los impuestos cortados, y los programas del gobierno expandidos. Al contrario de lo que muchos aun suponen, saldando la deuda federal con nuevos billetes de EEUU no sería peligrosamente inflacionario, porque los bonos del tesoro ya irían incluidos en la más amplia medida de la masa monetaria. Los dólares solo reemplazarían los bonos, quedando el total inmodificado. Si la deuda federal estadounidense del 2006 hubiera sido saldada en dicho ejercicio económico, los ahorros por no deber pagar intereses a la banca habrían sido $406 mil millones, suficiente para eliminar déficit presupuestario de ese año, que fuera $390 mil millones de dólares, con el dinero para la reserva. El presupuesto pudo haber sido financiado con impuestos, con la imprenta gubernamental, o con dinero creado de la nada, como se hace con los asientos contables de los préstamos bancarios.

 

 

 

 


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