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CUENTOS Y RELATOS

 

DRY MARTINI 1

Autopsias Musicales

 

 Por: Naide

 

 

Hoy: Nuestro Juramento (Para Lucia, la cantante)
 

Cuentan que la mañana en que el poeta y médico forense ecuatoriano Tristán Sorrow recibió en su oficina de la morgue de la ciudad de Guayaquil la notificación de su traslado a Quito como director de la Morgue Nacional, fue una mañana triste. Lejos de alegrarse ante la magnífica oportunidad  laboral que se le presentaba, Tristán Sorrow se llenó de espanto; rompió la hoja del aciago memorando y corrió a refugiarse en el baño, donde lloró amargamente. Era todavía un hombre joven y estaba perdidamente enamorado de una linda colegiala Guayaquileña, a la que había jurado -como todo costeño enamorado- hacerle  las tareas de la escuela toda la vida.

 

Cuando cesó el llanto amargo, el caudal de lágrimas del joven enamorado era tal, que sus colegas -quienes habían esperado pacientemente sobre los escritorios a que saliera del baño - presintiendo lo peor, decidieron forzar la puerta del lavabo.

 

Así recuerdan ellos lo que vieron: “Entramos y él estaba allí, esperándonos. Tenía el rostro pálido y la sonrisa fija. Lo envolvía una nube que nosotros identificamos de inmediato como una nube de inspiración (1).  Nos miró, o mejor, nos contempló a todos como desde la Gloria; se inclinó levemente hacia el espejo para  arreglarse el cabello desordenado, repasó la delgada línea de su bigote, se ajusto la corbata húmeda, tosió dos o tres veces sobre el puño para aclarar  la garganta, y  salió tarareando una melodía que ninguno de nosotros pudo reconocer”.

 

Comprensible: nadie, ni siquiera don Ortega y Godoy, el ilustre Etnomusicólogo senegalés, de haber estado con ellos hubiera podido reconocer la melodía que Tristán, en su glorioso éxtasis, tarareaba; pues  eran las primeras notas - el "Blueprint musical” -sí así puede llamársele- de la que muy pronto se convertiría en la canción más popular del género Romántico-Funerario, y que llevaría merecídamente a Tristán al Mausoleo de la Fama: Necro Juramento o Nuestro Juramento, como se le conoce en las rocolas de este mundo y ...del otro.

 

 

(1)  (1) El Doctor Carlos de Fumes, colega y amigo del poeta-compositor, en su libro“ Tristán y la Toxicología del Amor,” señala que la nube que envolvía a Tristán aquel día en el baño, y que él, al igual que los demás no vaciló en identificar como “Nube de Inspiración”, eran en efecto, los vapores acelerantes  del Acetofazinol  (Formol), provenientes de un par de canecas que Tristán por accidente había destapado.

 

 ¡Salud!

 

 

Dry Martini 2 

El Drama de Paganini (Del libro Acosso,Tocatta y Fuga)

 

 

Niccolo Paganini (1782-1840) el famoso violinista italiano, le vendió el alma al diablo y, en virtud de esto, llegó a ser el virtuoso que  el mundo tanto admira. Sin embargo, el gran misterio de su vida no lo constituye  aquella simple operación de compraventa -tan común  entonces como ahora-  sino el hecho que el gran músico, al final, viejo y sin alma, terminara también sin dinero y tuviera, como cualquier serenatero, que empeñar el instrumento.

 

Desde que El  Diablo es Diablo y el  Show Business, Business;  jamás mortal alguno ha cuestionado los términos, el cumplimiento  y mucho menos la generosidad de los contratos Luciferinos. Basta revisar El Panteón de los Elegidos a través de la Historia, o asomarnos a cualquier magazín o rollo de televisión  especializado, para ver sólo rostros y cifras extravagantemente felices.

-Any complaints?...Not  at all, Sir... not at all.

Por eso, en el caso de Paganini vale la pena  preguntarnos qué pasó.

 

Propongamos  tres hipótesis:

La primera, cristiana en su premisa, seria  la de la Trampa (Engañus Peccato Est).

El Diablo, como era de esperarse, se pasa de listo, le mama gallo al violinista y manda el contrato al mismísimo diablo (¿?).

La segunda, algo Confucionista, sería obviamente, la de la Equivocación: Paganini, por alguna razón confundido, se equivoca de edificio; entra en las oficinas de la Corporación que no es y firma el contrato con un falso representante del Diablo aquí en la Tierra.

La tercera, y por la que nos inclinamos  la mayoria de sus biógrafos seria la del Despilfarro: Nicolo Paganini, muy dado a los excesos; gasta su fortuna sin Concierto.

 

Ahora, como el tiempo apremia y examinar en detalle cada una de las hipótesis  sería una labor larga y tediosa, lo ideal es dejarnos de joder, encender las luces y bajar de una vez por todas la cortina final sobre el asunto.

 

 Del valioso  violín se sabe que fue recuperado por un hábil empresario bogotano, quien en una subasta de la casa Sotheby en Londres logró hacerse al recibo de la prendería mediante una rápida maniobra conocida en el ambiente como “el raponazo,” y quien en el verano del año 2002, en Nueva York, con un músico delirante que merodeaba las plataformas del tren subterráneo de la ciudad, produjo el álbum “Paganini Compraventeado”(1), éxito discográfico que  se mantiene a la cabeza del Hit Parade Internacional.

 

(1)  (1)La cubierta del álbum es un antiguo grabado japonés que muestra a una negra (corchea) saliendo de la tina, y a una blanca (semicorchea) secándole la espalda; del guerrero samurai ZAZ!ZAZ!ZAZ!

 

Salud!

 

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