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New York, NY. EE.UU. Año 6

 

César Antonio Molina

César Antonio Molina prosigue su "novela de la memoria"

 

Regresar a donde no estuvimos' es un texto entre la realidad y la ficción

Por ELENA HEVIA

 

Cuando César Antonio Molina era niño jugaba a imaginar las tierras adonde le llevarían los barcos que zarpaban del puerto de A Coruña. De ese deseo surge Regresar a donde no estuvimos (Península). El libro, casi 500 páginas de apretada escritura, es la segunda entrega de un ciclo memorialístico que muy posiblemente tendrá dos o tres tomos más y que demuestra que la poesía --Molina es esencialmente poeta-- no está reñida con el ensayo, el periodismo, el comisariado de exposiciones o los cargos oficiales: es el director del Círculo de Bellas Artes de Madrid, un oasis de calma.

Para completar el caleidoscopio, Molina quiso demostrar que era narrador y lo hizo por la vía menos ortodoxa. Cumpliendo el deseo infantil, viajando a través de tiempos, lugares y lecturas en un curioso ejercicio que ha subtitulado Memorias de ficción y que él mismo define como "novela de la memoria", sabiendo muy bien que no se trata de una novela al uso y que tampoco son unas memorias convencionales.

 

ARTEFACTO LITERARIO

¿Qué clase de artefacto es éste? Molina, como buen gallego, responde con otra pregunta: "¿Qué es El Quijote? La historia de don Quijote y Sancho, de acuerdo, pero también de las historias que esos dos personajes se van encontrando por el camino y que son el 40% del total del libro". Así, esta novela tiene un narrador en primera persona, que es César Antonio Molina, y su desarrollo son las distintas historias, pensamientos, reflexiones y... trampas. Porque algunas hay.

Como el pequeño ensayo sobre poesía china en el que todos los autores, incluso los poemas, son un invento total. "Es un homenaje a Borges --explica-- pero también un divertimento". En Regresar a donde no estuvimos hay cosas más "complicadas", en opinión del autor, como los relatos fácilmente desgajables. Tanto, que serán reunidos en un libro en septiembre. "Pertenecen --dice-- a los dos volúmenes publicados hasta el momento y a los que no han aparecido todavía" y están unidos temáticamente a la idea del desencuentro amoroso.

Para Molina, como para W. G. Sebald, Claudio Magris y sus queridos Álvaro Cunqueiro y Torrente Ballester, las fronteras entre la realidad y la ficción no están cerradas. Una inscripción en una lápida en un cementerio de Múnich le sirvió para recrear una historia. "Era de una chica judía alemana que murió con 20 años en los bombardeos de Wimbledon, en Londres, e imaginé el resto. De cómo sus padres quisieron salvarla y el destino le preparó otra cosa".

El dato curioso del libro es la inclusión no sólo de un índice onomástico, sino también de uno de topónimos, que subraya el valor del viaje. En las entradas no aparece Irak, aunque el autor lo tenga muy presente: "Sí están Nínive, el Tigris, el Éufrates... Los bombardeos, además de matar personas, destruyen nuestra memoria. Todos partimos de ahí".

 

De Cronopios-Agencia de Prensa

 

 

 

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