COLUMNAS DE OPINION

New York, NY. EE.UU. Año 8

  Marzo 28/2006

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Zahur Klemath

CUANTOS  MUERTOS VENDRAN A LA FIESTA

 

 Por Zahur Klemath Zapata

Los muertos de aquí y de allá dejan el mismo dolor a sus deudos. La perdida de un ser querido no se borra de la memoria como la información de un disco duro de computador. El dolor es igual para todos. Las imágenes que se ven en unos segundos en un noticiero, no producen los mismos efectos a todos los televidentes, porque cada uno tiene una forma diferente de percibirlos o valorarlos en relación a su sensibilidad. Esas imágenes claras que se trasmiten a millones de teleespectadores en un día cotidiano es la realidad que se esta viviendo en nuestro planeta. Y son tantos los afectados que ya no es noticia hablar de casos particulares. Cada quien lleva su dolor como una cicatriz que esta infectada y supurando de ira por la impotencia de no poder parar el crecimiento del hematoma.

Cada hecho esta precedido de una provocación y el provocador jamás mide el alcance de su acción porque no tiene los medios de poder visualizar el regreso de la onda represiva. Estos hechos sencillos que un individuo en solitario puede producir o un grupo de hombres que busca responder a las agresiones y mal tratos contra su sociedad. Los lleva a encender la mecha que detonará el sistema de seguridad de toda una región, una nación o todo un continente. 

La dimensión de lo que esta sucediendo ahora es macro. Pero a la vez es la antesala de hechos mega sociales. Donde los afectados no van a ser un grupo social sino el conjunto de sociedades que van a estar afectadas y sumergidas en una controversia en la búsqueda de un solo entendimiento. La humanidad ha crecido a través de grupos aislados que han establecido sus propios dogmas nacidos de su experiencia. Su justicia esta afincada en su saber y desarrollo social. Cada precepto dictado proviene de intereses humanos y no de leyes naturales y esto hace que cada sociedad establezca su propio orden y ese orden se transgreda cuando ciertos elementos de esa sociedad evolucionan y hacen establecer un nuevo orden. Y sobre esos valores se va estableciendo una nueva justicia social. Ya no somos un planeta de un puñado de seres que lo recorren silvestremente buscando un lugar para asentar una familia. Somos millones de sociedades establecidas en cualquier rincón del mundo. Muchas van en contravía de otras y otras van de la mano porque tienen los mismos intereses.

La guerra transforma la sociedad donde se produce y establece nuevos parámetros de conducta. A su vez entierra el orden que había estado establecido. Entronizando nuevos preceptos que hacen que la sociedad comience a desarrollarse en dirección de quienes tiene el poder. Lo más singular de todos estos hechos, es que jamás se da una revolución que realmente establezca un orden permanente. No importa el tiempo que dure quien dirija la revuelta.

Gorge W. Bush no ha hecho nada nuevo en la historia, al igual que su padre. Sus actos tienen una validez sólo dentro del sector social que él se mueve. Hay palabras que él dice que encajan en la realidad que estamos viviendo y que tienen su validez en cuanto al concepto mismo de los derechos humanos. Pero la acción tomada es la que transgrede el orden establecido y lo ubica a él como un verdugo fuera de la ley. La situación en este caso, es que el señor Bush es un Jefe de Estado que cree que puede mancillar una sociedad porque su jefe de Estado no acata su mandato. La historia se teje muy lentamente, y cada capitulo se va armando como una partida de ajedrez, no siempre el campeón gana todas las partidas. Hay que recordar que el mundo esta evolucionando y se esta integrando cada día más a unos mismos valores y a razonar en una forma más civilizada que las generaciones pasadas. El nivel cultural es más alto y la información es más inmediata y el grado de sensibilidad esta flor de piel.  

Bush ha montado su propio show orquestado por un círculo de amigos que están interesados en manipular la economía desde diferentes ángulos y que les permita revaluar los órdenes administrativos para poder consolidar la supremacía global. Dentro de esta globalización hay intereses netamente económicos y que no importa cuanto daño humano pueda producir ya que éstas perdidas humanas sólo son perdidas nada más. Y que al contrario son necesarias para el mismo desarrollo de la nueva economía. Las nuevas generaciones nacidas de las generaciones de posguerra danzaran sobre los cadáveres de quienes construyeron las nuevas naciones.

Lo que aquí esta sucediendo es un crimen nacido de una mentira y bajo un falso pretexto. A Hussein lo están juzgando por criminal y ¿quien juzgará a Bush por los mismos crímenes?

¿Qué es justicia?, ¿Quién debe juzgar a quien? ¿Quién debe establecer las leyes que sean equitativas para estos casos?

Los seres humanos establecen las leyes en concordancia con su etnia y su forma de interactuar en cada localidad, creándose a su vez una directriz que rige toda una nación o un continente. Pero hay leyes que se van confederando y hacen que un número mayor de ciudadanos las establezcan porque se vuelven comunes a su civilidad. Pero a su vez hay comportamientos que se exceden de un círculo social y traspasa las fronteras étnicas y corroen el funcionamiento social de otra comunidad que ha vivido bajo sus propios parámetros como una sociedad ya establecida y que otras desconocen sus fundamentos y raíces.  

¿Dónde esta la justicia? La tiene quien arremete contra su verdugo o quien ejerce la retaliación al agresor. Cada sociedad tiene su forma de responder a las ambiciones de quienes gobiernan y el silencio es la forma de aprobar las propuestas del gobierno de turno. El pueblo alemán apoyó a Hitler en su cruzada de exterminio de judíos y gitanos. A Hussein lo apoyó su pueblo porque veían en él la espada de la justicia contra un enemigo que antes fue su aliado. El presidente Bush cree que siguiendo la política de su padre hará justicia destruyendo un enemigo que es potencialmente peligroso para el mundo. Pero detrás de toda esta puja hay intereses muchos más grandes que la espada de Hussein y la pretendida prevención de Bush. 

El mundo esta en peligro cada día que pasa. Cada fanático es un magnicida en potencia y mucho más cuando esta adoctrinado por una religión que alimenta ideas sobrenaturales. La paz nunca va a existir mientras existan intereses religiosos, económicos o territoriales. Desde que empezamos a caminar erguidos y a tener dominio de nuestras manos, el hombre empezó a enfrentarse contra el vecino y a desear la mujer del prójimo. Esa es nuestra historia de los últimos cuarenta mil años y será por otros tantos más. Como decía Juan el Bautista en sus arrebatos visionarios, “después de mí vendrá el salvador”. Ese que aún siguen esperando los judíos y que vendrá al final, pero no como salvador de nuestra humanidad sino como la nueva raza de hombres nacidos del refinamiento de la ingeniería genética.

 

zahurk@hotmail.com

 

 


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