COLUMNAS DE OPINION

New York, NY. EE.UU. Año 6 -

Nov. 5 - 2008

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Jotamario Arbeláez

Liquidación

 

 

Jotamario Arbeláez

 

Regreso de Caracas, de recibir en acto solemne el Premio Internacional de Poesía 'Chino' Valera Mora 2008. Este galardón, que equivale en prestancia y verdes al Rómulo Gallegos de narrativa, se concedió a mi libro Paños menores, editado en México hace dos años, y del que hasta ahora en Colombia nadie se apercibió. Tan solo el crítico menor y poeta mínimo J. G. Cobo Borda se tomó el trabajo de pordebajearlo, con toda la poesía nadaísta, en nuestras propias narices, en plena celebración de nuestro aniversario 50, haciéndole gratis el trabajo sucio a la Academia Colombiana de la Lengua, que no creo que necesite de mercenarios. Ella misma, hace muchos años, calificó nuestros ensayos como "literatura de alcantarilla", haciéndonos el favor de que desde entonces fuera la favorita de la juventud que no se bañaba. "La juventud es bella aunque no se bañe", había dicho nuestro maestro Fernando González, a quien tampoco le comen mucho cuento en el altiplano. Esa misma Academia -cuando la dirigía el padre Félix- ponchó su candidatura al Premio Nobel, promovida por ¡Thorton Wilder y Jean Paul Sartre!

Sirva este reconocimiento internacional, con el cual queda cubierta de premios toda mi obra poética, como sucede con la de Jaime Jaramillo Escobar, para demostrar que la poesía nadaísta, propuesta en 1958 para reemplazar la cursilería en ascenso de gran parte de nuestra lírica, cumplió su cometido a cabalidad.

En la ceremonia -asistida por el presidente de la Fundación, Roberto Hernández Montoya; el viceministro de Cultura para el Desarrollo Humano, Iván Padilla Bravo; el poeta jurado Enrique Hernández D'Jesús; el embajador de Colombia, Fernando Marín Valencia, y su esposa- no tuve empacho en continuar con mi cantilena de que después de estos 50 años de invencible andanza poética debemos nosotros mismos, y por respeto con "el inventico", declarar cesante su actividad como movimiento ácrata y ateísta. No digo que nos suicidemos en grupo ni que paremos el canto. Con el solo hecho de movernos continuará nuestro obra.

En un aparte del discurso dije: "Aprovecho este momento estelar para declarar ante mis compañeros del grupo nadaísta en sus 50 años, que es imposible continuar con nuestro ideario, que por más gaseoso y prendido del zen que sea, no soporta que uno de sus integrantes mayores -mi amigo más querido, por lo demás- sea defensor de oficio de los actos del presidente Uribe. Para mí, y para nuestros admiradores de siempre y jóvenes seguidores, eso repugna a nuestro prontuario. Quiere esto significar que al presidente Uribe -así no acabe con la guerrilla y el paramilitarismo- va a caberle el dudoso honor de haber acabado con el nadaísmo, que sobrevivió medio siglo de incomprensión y persecuciones."

Para no otorgarle la responsabilidad absoluta a Eduardo Escobar, a continuación expresé la necesaria mea culpa: "Pero hay algo peor, que igualmente choca con la idea del movimiento, como pasó hace 36 con Gonzalo Arango. Estoy en componendas con Jesucristo. Hemos hecho un pacto de no agresión. Es más, después de toda una vida de agnosticismo, estoy dispuesto a concederle el estatus de divinidad. Me dispongo a transitar su camino, que desde luego no es el de las iglesias que le elevaron. Así que propongo que le apliquemos al nadaísmo la eutanasia criminal porque no está desahuciado, y nos dediquemos a vivir de las memorias del refinado difunto. Mejor dicho, a comer del muerto.

"Ya la vanguardia quedó atrás, como nuestros sueños. Ya le cantamos a la revolución planetaria que dejó caliente la tierra, al sexo desenfrenado, por donde se coló el sida, a las sustancias sicotrópicas sin sospechar que darían pie al narcotráfico, y al guerrillero heroico sin adivinar que terminaría en nupcias con la heroína."

Desde luego que no poseo la facultad de formular esta extinción por orden expresa, pues ni tengo motosierra ni soy general de la república. Gonzalo Arango proponía estas cosas y nosotros, por lo general, lo mandábamos al carajo. ¡Y que Satanás me perdone!
jotamarionada@hotmail.com 

 

 

 


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