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  New York, NY. EE.UU. Año 6 -

 

  Octubre 20/2004

 

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  COLUMNA DE GUSTAVO ALVAREZ GARDEAZÁBAL

 

Las ediciones piratas

 

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Quienes hemos sido  permanentes víctimas en Colombia de las ediciones piratas de nuestros libros estamos cansados de afirmar que la vagabundería comienza por casa y que aunque se partan las vestiduras y se cubran de ceniza los editores, ellos, por acción u omisión, son también culpables de que esa maldita costumbre nacional se haya institucionalizado de manera tan agresiva.

 

Yo, que me he dado a la tarea de coleccionar cuanto ejemplar pirata de mi novela CÓNDORES NO ENTIERRAN TODOS LOS DÍAS tenga en mis manos y me puedo dar el placer oculto de saber que ya pasé de cien fraudulentas ediciones distintas en 34 años y que, además, no he podido sacar ninguna de mis últimas obras sin que al otro día estén pirateadas y en manos de los vendedores de semáforos y andenes de Bogotá, Medellín y Cali, tengo derecho a pensar donde comienza la responsabilidad de la cadena del atropello.

 

El que la edición de la última novela de García Márquez ,la de las putas, haya podido ser fotocopiada y editada de acuerdo a las técnicas modernas 15 días antes de que fuera puesta en circulación hace pensar seriamente en que, por lo menos, dentro del personal que trabaja en  las editoriales que convinieron en publicarla ( Norma en Colombia y  Random House-Mondadori en el resto del mundo) se presentó una hábil y quizás bien pagada filtración del texto para poderla poner en manos de los piratas.

 

El hecho de que los editores no gasten en publicidad porque el volumen de ventas no les permite realizar esos pagos y el que tampoco modifiquen las estrategias de mercado para los libros aferrándose siempre a la misma anacrónica estructura de cuando no existían ni la digitalización ni el scanner ni el Internet, me hace pensar con sobrada razón en que la piratería tendrá que ser considerada una consecuencia inevitable de tales manejos.

 

El hecho de que los libros piratas puedan ser vendidos a precios tan ínfimos cuando ellos apenas ahorran el pago del 10% a los autores y solo esquivan parcialmente el pago de los impuestos, nos hace pensar a cualquier escritor que la proporción entre el costo de edición y el precio de venta al público sigue siendo muy desproporcionado y, sobre todo, muy alejado de la realidad comercial y de la falta de lectores.

 

Pero como estamos en este mundo en donde van a juicio los ex-presidentes, como el de Costa Rica, por haber recibido coimas de una multinacional telefónica y  a los dispensadores de la tajada de corrupción ni se los enjuicia ni siquiera se los valora éticamente en el mercado de valores de New York o de Londres, a los editores jamás se les pondrá en la picota pública porque  nunca son culpables de los fenómenos racionales de reacción del mercado que han ido generando con

su anacronismo.

 

De pronto, sin embargo, como la gran víctima de este último y bulloso  acto de piratería es García Márquez, el rábano se tome por las hojas y no se le siga dando vueltas fariseas a un problema que tiene nombres y responsables propios.

 

E-mail: gardeazabal@latinmail.com

 

 

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