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  New York, NY. EE.UU. Año 6 -

 

  Septiembre 22/2004

 

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  COLUMNA DE GUSTAVO ALVAREZ GARDEAZÁBAL

 

En Colombia los dinosaurios tienen la palabra

 

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Aunque solo en el censo nacional del año próximo podremos conocer los colombianos si es verdad o no que este es un país de viejos, (porque los jóvenes emigraron a Europa y Estados Unidos a buscar lo que aquí no encuentran), para cualquier observador de extramuros lo lógico sería que el mando de la democracia colombiana lo asumiera de frente el elenco exclusivo y excluyente de curtidos ciudadanos que tras bambalinas orientan al país, lo frenan y lo desvían según su experiencia de adultos mayores.

 

El hecho de que las ideas de cambio de la estructura política del país (que no de renovación) las presenta un expresidente nonagenario como el doctor Alfonso López  Michelsen. Que el verdadero mando en el palacio de los presidentes no lo ejerza el doctor Uribe con su cara de niño recién salido del bachillerato sino un cuasioctogenario negociante de caballos, Fabio Echeverri Correa, quien actúa como Consejero Presidencial con poderes tan omnímodos como los tuvo en el Perú el consejero Montesinos. Que el futuro del partido liberal, resquebrajado después de que Uribe se hizo elegir como disidente, haya quedado en manos de un expresidente de 88 años, el doctor julio César Turbay Ayala  y que la presión para apoyarlo en ese giro la ejerzan 40 exministros, la gran mayoría mayores de 75. Que en el partido conservador el poder real lo ejerzan un grupo de mitológicos miembros de la tercera edad como los doctores Holguin, Gómez Hurtado y Gerlein Echavarría. Que la opción de renovación del mismo conservatismo esté en manos de las fuerzas que representa el senador Gómez Martínez, quien acaba de celebrar públicamente sus 70 años. Que la guerra atroz e interminable la libre desde las FARC un septuagenario inderrotable como Marulanda, el guerrillero más viejo del mundo. Todo eso y mucho mas hace pensar seriamente a cualquier observador imparcial que Colombia es un país que consulta permanentemente  a sus dinosaurios o que le da temor admitir que los jóvenes no fueron capaces de conducirlo y busca a los ancianos para que lo reintegren a su trasegar.

 

Si es lo primero, debería modificarse otra vez la carta constitucional para que por derecho propio se sienten en el senado todos los expresidentes de la nación y sus ideas y baculazos no tengan que ser emitidos a través de los dos grandes dinosaurios del periodismo, Yamid Amat y Juan Gossaín, cercanos a  cumplir los  70 años.

 

Si es lo segundo, debería suprimirse la norma santanderista  establecida en las leyes colombianas de que ningún ciudadano mayor de 65 años puede ocupar puesto público y así conseguir no solo que quien se oponga a la reelección de Uribe no sea uno de los  Garzones (Angelino el gobernador del Valle o Lucho el alcalde  de Bogotá) sino una reencarnación del señor Sanclemente el presidente de 88 años elegido en 1898.

 

Por supuesto para estar acorde al gobierno de los dinosaurios sería necesario conseguir una reforma constitucional también para que a la Corte Suprema  lleguen los más sabios y maduros conocedores del derecho y la justicia y no los cuarentones y vulnerables aplicadores de las normas de hoy en día que son elegidos por captación.

 

Ninguna de esas dos propuestas es irracional porque  nadie puede negar que Colombia se fue de culos para el estanco desde cuando le entregaron el poder al kinder de Gaviria, Samper y Pastrana y que, aunque les duela a los fanáticos de la uribelatría, la batalla no se la ha podido ganar a Tirofijo el jovencísimo Uribe quien ahora pregona impunemente que esta matazón y zozobra nacionales no dizque es una guerra.

 

Ante el fracaso de las nuevas generaciones parece que les ha llegado la hora de asumir el mando a los dinosaurios. Tal vez así Colombia, el país de Pablo Escobar y de García Márquez, pueda salir del atolladero donde lo metieron y... hasta corregir los tumbos de su economía.

 

El Porce, septiembre del 2004

Email:gardeazabal@latinmail.com

 

 

 

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