agencia de NOTICIAS LITERA

  New York, NY. EE.UU. Año 6 -

 

  Octubre 11/2008

 


  

 

  Columna de Gabriel Jaime Caro (Gajaka)

 

“SALVADOR”

de Fernando Valenzuela

 

Salvador Allende, el último socialista

 

 

Gabriel JaimeCaro

Un filme remolcado del teatro (“Allende, La muerte de un presidente” de Rodolfo Quebleen), con un solo actor, Ramiro Sandoval, con toda la bondad del mundo, a mostrarnos al último socialista, Salvador Allende, a quien los makartistas gringos, confabulados por el general Pinochet, lo vencieron por ese terror ignorante de ver a Chile convertida “en una Cuba”; algo imposible en la conciencia de Allende.

Le dice Salvador a Fidel, durante su visita al país en 1972 (en la Universidad de Chile): “Nuestro socialismo, va de la mano de nuestra cultura política, la más avanzada en el continente, desde los tiempos en que los mapuches vencieron la opresión de los españoles”.

 

Osease no podría Fidel soñar con ver a Chile con campos de concentración para los peludos disidentes y homosexuales. Estaba Fidel aprendiendo de Chile para mejorar su revolución, aquella llama o fuego  dentro de la crítica antiestalinista que apenas se asomaba en nuestro horizonte latino (ver las respuestas que dio el poeta Lezama Lima, a los 10 años de la revolución cubana).

 

Tenaz la mordida cinematográfica de este filme: montaje filmado en el mismo teatro donde se hizo la obra de teatro, originalmente; en aquel escenario del theater ForThe New City (Off Off  Broadway), sobre las últimas horas del presidente de Chile, Salvador Allende; en aquel 11 de septiembre de 1973, perpetrado por el clonado de Pinochet y los terroristas militares neofascistas; un filme hecho por un autor chileno, Fernando Valenzuela, en la ciudad más multicultural del mundo, el faro capital, para denotar la crítica a este horrendo atentado contra el pueblo chileno en su corazón rebelde.

 

Ramiro Sandoval, es el actor de origen colombiano que interpreta a Salvador Allende, y que a la postre ganó el premio de mejor actor en el Festival Internacional Saturno de cine en Roma, 2007. Recreándonos en hora y cuarto, con su monólogo de conciencia, en parte, con los contextos de cine documental, contando con un archivo muy completo, que le da su posición maestra (o zapping), la fuerza dramática del teatro clásico griego. El pueblo chileno, el segundo actor, para complacencia de Esquilo. Y teniendo como narrador inconsciente al Dante y su “Divina Comedia”, en su círculos amañados.

 

“Salvador” sera un éxito en Chile, y en todo el cono Sur. De Sur y Norte la veremos como un homenaje sin tremendismos políticos a un socialista que antes que nada era un poeta, con un pueblo manipulado por la ITT, y los Marines (entrenados en Vietnan), para destruirlo, con aquellos bombardeos al Palacio de la Moneda, inconcebibles!.

 

“En Salvador Allende – dice Ramiro Sandoval,  había algo del francés del siglo 19, que ya había destruido la monarquía, y abolido los odios republicanos”. Como cuando pensamos que el marxismo tuvo su máxima expresión en la comuna de París de 1870, que pudo haber fracasado por sus escasos orígenes; y no en la revolución de octubre de 1917, porque ésta fue traicionada a la muerte de Lenin. Y, reclama Sandoval: “es el hombre bondadoso, y no el ser violento”, que se lo oyó decir a Chaplin en el “Gran dictador”.

 

¿El por qué el filme se hace en New York, basada en la obra de teatro, escrita por  Quebleen? Porque desde este faro del mundo, la autocrítica, el arte, se difunde más hacia el mundo, y porque todo el equipo de trabajo es de América Latina. Porque también desde el Norte de América se generó este descalabro político, por miedo a ver a Chile convertida en una Cuba, en tiempos de Nixon, ese otro solitario, que no sabía lo que hacía. También sobre Nixon se hizo un filme (un solo), por el autor de cine, recién fallecido, Robert Altman.

 

Ramiro Sandoval, llevado por uno de sus maestros en las tablas, Germán Jaramillo, el experimentado actor colombiano, su socio en la Compañía de teatro que fundaron en Nueva York; muestrase interesado en hacer temas poéticos, sea en el cine o en el teatro. Siempre rodeado de mensajes solidarios, que indiquen esa perdida de moralina en las decisiones artísticas.

Hace poco trabajó en un tema del poeta Walt Whitman: “A clear Midnight”, con un excelente grupo de actores latinoamericanos (Juan Merchan, entre otros), asiáticos, europeos y, la asesoría literaria del poeta William Ospina. Su aporte a la cultura latina lleva implícita la búsqueda de la que tanto hablaban los seguidores de la escuela del espejo, que en este caso es la radical manera de ver en la ventana la realidad que transforma el mundo.

 

Otro aspecto del filme en su parte documental, la llave que abre puertas cerradas, es la aparición del poeta Pablo Neruda, que murió en medio de la desazón que le produjo el golpe asesino al pueblo chileno del General Pinochet. Las emociones nos inundan de placer inusitado, la parte que vislumbra la veleidad del ser en su cuarentena, y el remordimiento sigue su recorrido anecdótico por todo el continente.

 

El pre-estreno (screening) lo vimos en Medellín, gracias a una visita de Ramiro, acontecimiento cultural que no podíamos dejar pasar, dado el interés de este actor por difundir su trabajo artístico desde Nueva York, con proyección mundial.

 

A Martika”Penélope” Rincón

gajaka@hotmail.com

 

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