agencia de NOTICIAS LITERA

  New York, NY. EE.UU. Año 6 -

 

  Octubre 26/2006

 

Principal

 Agenda

 Noticias
 Cultura
 MásBiografías
 Mutimedios-Prensa
 Reseña de libros

 Entrevistas

Columnas Opinión
 Artículos Literarios
 Relatos y Cuentos

 Reportajes

 Historia día a día
a

Especiales

 Libros Digitales
 Curiosidades
 Libros Recibidos
 Agentes Literarios
 Editoriales

Concursos literarios

 Enlaces
 Clasificados
a

Servicios

 Correo recibido
 Suscripción
 Quienes somos

a 

  COLUMNA DE PATRICIA LORENTE

 

 

El alma de Paul

 

Patricia Lorente

Siempre he tenido la necesidad de verme las caras con Paul Auster para contarle una serie de hechos que han tenido lugar en mi vida, y que parecen haber sido escritos por él mismo. Ya antes de que pudiera leerle, me ocurrían casualidades inesperadas y muchas veces increíbles, que sólo pude achacar a la magia del azar. Cuando algo que me sucedía se veía envuelto en este halo mágico y medio triste de sorpresa, me creía la protagonista de una novela que yo misma escribía en mi cabeza. Pero cuando estas sorpresas casuales fueron a más, descubrí que más que escritas por mi, tenían que haber sido escritas por alguien como él.

 

Hace unos diez años, mi hermano T. me compró La invención de la soledad “sin querer”, porque ni él ni yo teníamos ni idea de quién era Paul Auster. Lo que en un principio parecía un libro íntimo y aburrido, se fue transformando en un entretejido de historias y relaciones, de tal forma, que quedé muy interesada por el señor Auster, y fui en busca de cualquier cosa más que hubiese escrito.

 

Antes de que me diese tiempo de encontrar nada -tan atareada en vivir y absorber mi adolescencia hasta donde podía- fue mi hermano de nuevo quien trajo unas películas del videoclub, que se habían colado sin quererlo en la cultura underground de los noventa. Smoke y Blue in the face eran chulas, chulísimas, y pensar en la sola idea de que en una peli apareciesen como actores secundarios personajes de la alcurnia de Lou Reed, Madonna, o Michael J. Fox nos emocionó de tal forma, que nos estuvimos fumando las historias de aquel estanco de Hervy Keitel más de un par de veces aquel fin de semana.

 

Tras este genial hallazgo, no pude dejar de leer sus intrigantes e inexplicables novelas, y el señor Auster se convirtió en un referente. Cada vez que he leído algo nuevo, especialmente sus cuadernos de apuntes, en los que habla sobre sus vivencias y esta magia de la casualidad y el azar, convertida en toda una filosofía, no puedo dejar de pensar en lo que es la vida, el mundo, y lo que sería sin estas ilusiones. Darle a cada cosa tan sólo el valor que tiene en sí mismo no es humano, ni lo es el tratar de vivir la vida sin fijarse en los matices de los que viene acompañada. Qué es un cartel en el que hay escrita una pintada firmada por un tal Andrés, si no lo tomas como un recordatorio de que ese amigo tuyo de igual nombre existe, y que, casualmente, estás en la calle en la que os visteis por última vez. Piensas que es una simple casualidad, pero tal vez, si coges el teléfono y le llamas, te hable de la suerte que has tenido, porque dos horas más tarde cogerá un vuelo a Pekín, donde va a pasar los cuatro próximos años de su vida. Esto es a lo que me refiero cuando hablo de Paul Auster, y este es, desde mi punto de vista, el alma de su literatura.

patukiti@hotmail.com

 

SUBIR


 © 2006 por NoticiasLiterarias.com

Reservados todos los derechos

Diseño Gráfico: Grafisoft Digital