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  New York, NY. EE.UU. Año 6 -

 

  Abril 22/2006

 

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  COLUMNA DE PATRICIA LORENTE

 

 

QUE LAS FEMINISTAS TE PILLEN CONFESADO

 

 

 

Patricia Lorente 

A principios de los noventa (a veces dudo si fue a finales de los ochenta) Francisco Umbral escribía una de sus columnas habituales en Diario 16 en la que decía unas cuantas cositas sobre las mujeres, así, como si nada. Creo recordar que las comparaba con mulas de carga, y me parece a mí que también mencionaba algo sobre Isabel Tocino (para el que no lo sepa, una mujer política española, a la que algunos solían criticar por ir siempre perfecta).  A mi madre todo aquello le hirió la sensibilidad hasta tal punto, que escribió una carta al propio Umbral, cantándole las cuarenta, eso sí, de la manera diplomática y pausada en que mi madre suele hacer las cosas. Uno o unos domingos más tarde, ahí estaba, publicada, en “Cartas al Director”. Mi padre, mis hermanos y yo estábamos tan orgullosos, y aunque yo aún no llegaba a entender bien la cosa, porque la edad no me lo permitía, mi madre me hizo un adelanto: a ninguna mujer, ni a la que más se desloma en casa, se le puede comparar con una mula de carga.

Paco Umbral siempre ha dicho lo que le viene en gana (y si no, que se lo digan a Mercedes Milá, periodista a la que montó un pollo en televisión para toda España…), pero claro, es una celebridad y –como dice mi abuela- un escritor de primera, y comentarios estúpidos, se los puede permitir.

 

Pero resulta que los hay tan atrevidos como el más popular. Leyendo a los diferentes columnistas de noticiasliterarias.com la pasada semana, con unos ochenta grados a mis espaldas, un nombre consigue que la temperatura interna me suba hasta doscientos: William Zapata Montoya. ¿Qué quién es él? Pues debe ser tan conocido en su casa como yo en la mía, pero resulta que se atreve con comentarios que sobrepasan las sinceridades de los más grandes escritores, como esta “perlita” de aquí:

 

“A veces, me gustaría pensarlo dos veces antes de hacer juicios severos contra esos maridos acusados de violencia doméstica: A veces, me gustaría hacerme la siguiente pregunta: ¿De qué manera los habrían provocado sus esposas?”

 

Ole, ole, y ole, como se dice en mi país. Ahí lo tienes. No podías haberlo hecho mejor. Comienza haciendo la rosca a las mujeres, citando el Mes Internacional de la Mujer, homenajeándonos, comentando lo feliz que le hacemos sólo por mirarnos… pero luego va directo a lo suyo, y se pone a hablar de ciertas mujeres, unas tales “mosquitas muertas” que por lo visto son el demonio con cuerpo de ángel, tan malísimas, y tan brujas, que tal vez se merecieron la paliza que les dieron.

 

Amigo mío, mide tus palabras, quiero pensar que no has querido llegar tan lejos, no puedes escribir esto cuando se lucha cada día contra la violencia de género, que EXISTE, que está insuficientemente castigada, que no es ninguna broma. Tus comentarios son tan estúpidos como los de los que dicen que “a esa la violaron porque siempre iba provocando”. A mí se me revuelve el estómago leyendo esto, ni la persona más retorcida o insoportable, hombre o mujer, se merece el maltrato, la tortura, la muerte. Si no soportas a tu pareja, aléjate de ella, pero no te la cargues.

 

Releyendo una y otra vez tu columna, William, con la esperanza –fallida- de encontrarme con que soy yo la que malinterpreta, me pregunto, tan lejos de ella, qué es lo que mi madre te respondería si tuviera al lado su vieja máquina de escribir.

 

 

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