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  New York, NY. EE.UU. Año 6 -

 

  Junio 17/2006

 

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  COLUMNA DE FRANCISCO GIRALT QUINTO

 

 

¿OTRO GENOCIDIO…OTRO HOLOCAUSTO?

 

Cruce de ideas con un toque, un roce espiritual

    que desea acercarse al peligroso conflicto en el que están involucrados los judíos.

 

Por Francisco Giralt Quinto

 

Se diría que la memoria de los judíos ha entrado de pronto en una caótica senilidad. ¿Acaso se han olvidado también ellos del sufrimiento causado por los Nazis en su propia piel..? ¿Y qué decir de su poética historia durante su eterno peregrinaje y discriminación por casi todos los países occidentales; del separatismo en que siempre vivieron aureolados como el pueblo elegido de Dios, sin motivo justificado, y arrastrando consigo el continuo desprecio de una humanidad que les temía y odiaba hasta que el Genocida mayor de la historia, Adolfo Hitler, les proclamara como raza peligrosa, la única que hacia sombra a la raza Aria, y a la que había que eliminar…? Y por encima de todo, lo que pesaba sobre “aquellos malditos judíos”: el gran pecado de haber sido ellos quienes mataron a Jesús de Nazaret, causa suficiente, en su época, para ganarse un odio universal.

 

Por supuesto que los señores judíos no se han olvidado de nada y ahora que vuelven a ser poderosos, tienen un país propio y poseen la protección de los países más ricos, su sed de venganza y de posesión material y de poder, (quedarse con Palestina, y echar a patadas a sus primos pobres, los árabes) y de una total ausencia de amor por los demás, lo cual podría llevarles al peor de los genocidios y holocaustos, es definitivo para que nos provoque pensar en  el Apocalipsis. Con el uso exagerado de sus armas contra sus familiares semitas inferiores y tanta agresión sin escrúpulos, ¿tan lejos está la hipotética idea de llevarnos a todos, a su célebre final apocalíptico bíblico? Los llamados gentiles estamos de espectadores, pero también sufriríamos las consecuencias de lo que se dijo de que en “Jerusalén no quedará piedra sobre piedra”.

 

Como les ocurren a todos los que pretenden ser convencidos creyentes de cualquier religión, una cosa es leer la Torá o la Biblia, el Nuevo Testamento o el Corán, y otra demostrar con hechos que realmente creen en sus religiones. “Por lo que hagas se te conocerá.” Consecuencia de que en lo positivo ha fracasado estrepitosamente en todas las religiones, menos en ciertas religiones orientales. Nadie ignora este aforismo que algún raro practicante respete. Los judíos actuales no se comportan de acuerdo con Las Tablas de la Ley que les impuso Moisés. Han entrado de lleno en el capítulo de matar, en lugar de respetar el Quinto Mandamiento. Con su proceder se han proclamado tan criminales como los Nazis y han perdido toda la admiración y respeto después de aquellos luctuosos hechos de la II Guerra Mundial que la humanidad consiguió lamentar y sufrir por ellos a pesar de que nunca se les pudo compartir como hermanos. En su postura de usureros y de Sabios intocables, se mantuvieron siempre alejados de compartir nada de “lo suyo” con los demás. Fueron sus defectos lo que les hiciera antipáticos a los ojos de los demás. Sin embargo, también el que pasaran casi desapercibidos les hizo bien. No molestaban. Se les ignoraba. Pero ahora, parece como si a los judíos les empezara a salir esa peligrosidad de la que hablaba Hitler. ¿Se han vuelto ellos en contra de Dios? ¿O es que ya no creen en Dios? ¿O simplemente siguen obedeciendo aquel famoso dictado de quien ellos consideran “Su Dios”: “Ojo por ojo, diente por diente”…? Llevamos siglos preguntándonos: ¿Y Quién o que Clase de Dios es este? El Dios proclamado por Jesucristo, no es el mismo que nos enseña el Antiguo Testamento de la Biblia. No se trata de la búsqueda de Dios en este insignificante artículo, sino de valorizar la creencia de lo que se dijo de ellos de que eran unos “hipócritas fariseos, sepulcros blanqueados” retrato del que no se han movido. ¿Y qué son si no?...Se diría que fueron castigados con el genocidio nazi, pero de regreso a su “normalidad”, no han escarmentado mucho y de nada les ha servido lo que aprendieron. La mejor respuesta sería el que aceptaran su equivocación, y dejaran de atacar a esos pueblos con menos defensas de las que tienen ellos, los Poderosos Aliados de América.   

 

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