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  New York, NY. EE.UU. Año 6 -

 

  Junio 17/2006

 

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  COLUMNA DE FRANCISCO GIRALT QUINTO

 

 

OPINIÓN SOBRE EL ENIGMÁTICO DESTINO

  (Esbozo para quienes quieran ampliar la idea)

 

 

Me regocijo tanto pensando en estas ideas sobre el Destino, que, en ocasiones no puedo evitarlas. Me pregunto hoy:

¿Hay un DESTINO con el referente de ser el Látigo de Dios que nos conduce, premia y castiga, según ciertos datos muy poéticos salidos de la cultura Veda, y de la Biblia que nos fijan de acuerdo a un Karma, siempre activo y en respuesta a nuestras ulteriores encarnaciones?  ¿O es pura especulación?...

 

Para este tipo de creyentes, obviamente, la idea del Karma tiene una poderosa fuerza sobre esos seguidores convencidos de la reencarnación. Y sobre todo del Destino. Esas ideas son bastante convincentes también para todos aquellos estudiosos que buscan en las creencias no sólo místicas y religiosas, sino también en ciertas dadas científicas y psicológicas, ocultas en esa tan aludida intervención de un Destino que está en todo y por encima de todo más allá de nuestra libre voluntad.

 

Dejando aparte todo este tinglado literario del budismo, el Taoísmo y todos los ismos de las religiones más elevadas del pensamiento que busca respuestas en "lo espiritual" (fantasía o realidad), la Ciencia ha dado también hincapié en otros "hechos" que se han ido descubriendo a través del tiempo y que nos dan un mejor conocimiento de nuestro cuerpo humano y de nuestras características psicológicas. Por ejemplo, veamos algunas propuestas que nos han hecho los científicos últimamente:

 

Un gen es la unidad básica de herencia de los seres vivos. Desde el punto de vista molecular, un gen es una secuencia lineal de nucleótidos en la molécula de ADN o ARN, que contiene la información necesaria para que se sintetice una macromolécula (habitualmente una proteína, pero puede ser un ARN). Este producto génico tiene una función específica, bien sea en el desarrollo o en el mantenimiento de una función fisiológica normal. El gen es considerado como la unidad de almacenamiento de información y unidad de herencia al transmitir esa información a la descendencia. Los genes se disponen, pues, a lo largo de cada uno de los cromosomas. Cada gen ocupa en el cromosoma una posición determinada llamada locus. El conjunto de cromosomas de una especie se denomina genoma.

Creo que la propuesta es suficientemente clara y afirmativa:

 

"No tenemos voluntad de elección. Somos una simple fórmula que viene a este mundo en el que llegamos predestinados por una herencia ancestral que nos señala con un sin fin de "posibilidades" que no dependerán de nuestro libre albedrío, sino de la herencia de un genoma que está muy por delante de lo que nosotros queramos realizar. Parece ser que todo lo heredamos: las enfermedades, los accidentes, (hechos fortuitos incontrolables) las cualidades artísticas, intelectuales y comerciales, las ayudas aparentemente convencionales que se producen con encuentros que nosotros atribuimos por casualidad (cuando en el fondo, estos encuentros ocultan ciertas atracciones compatibles en un momento dado). Tampoco elegimos la raza, el país, la familia, nuestras facultades y nuestros defectos. Si a todo esto añadimos la influencia histórica que nos toque vivir y nuestro determinado instinto criminal, político y sexual, no son muy elocuentes las palabras, azar, casualidad, y por defecto nuestro... Sí, por defecto nuestro, pero no por "culpa nuestra". Nacimos con la fijación inconsciente de que "aquello un día ocurriría" y fatalmente ocurrió. La Fatalidad como se canta en los tangos, es un hecho. Y raramente podemos huir. Por mucho que nos alejemos, esta misma fuerza volverá a rescatarnos porque ella está en el "yo", nuestro yo y en toda nuestra fibra mortal.

 

¿Solución? Tener confianza en vivir lo menos fatalmente posible siempre que ello nuestra oscura voluntad y un poco de suerte contra las enfermedades, sepa soportarlo sin dejar que nunca la fatalidad se adueñe de nuestra mente. Después de todo, seamos o no juguetes del Destino (de nuestros genes y cromosomas) aprendamos lo bastante para acumular experiencia de este Destino cruel, y quién sabe, tal vez esta experiencia nos sirva para algo al final de todo. Este mundo es un infierno de Bien Elegidos y Mal Elegidos. Y no todos bailamos al mismo son. ¡Esta es la Gran Incógnita de la que el Destino nos hace burla! Y por supuesto, no es fácil negar que nacemos con un Destino predestinado.

 

 

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