agencia de NOTICIAS LITERA

  New York, NY. EE.UU. Año 6 -

Octubre 27 - 2006   

 

 

  ARTÍCULOS LITERARIOS

Orhan Pamuk:

Revive el compromiso  y echa por el suelo la ingenuidad en literatura

 

Por Héctor Miolán

 

 

Orhan Pamuk

El escritor turco Orhan Pamuk, con la obtención del Premio Nobel, ha revivido la teoría del compromiso, y ha echado a rodar por el suelo la ingenuidad en el arte literario. Ha llegado en el momento  más oportuno, porque la humanidad está sumida en estas precisas circunstancias en una marejada de terror, torrenciales de olas racistas y anti-inmigrantes. Una etapa histórico-cultural en la que un imperio se pavonea libremente por el mundo, conducido por un vaquero occidental, a quien Orhan Pamuk ha acusado de querer esclavizarnos con sus guerras, al respecto, le preguntaron: “ P.: ¿Sigue visitando Estados Unidos? ¿No lo considera un riesgo para usted? A lo que respondió: R. Sigo yendo a promocionar mis libros, a dar clases y a ver a mis amigos y a mi gente. Estoy muy preocupado por el afán imperialista de Bush. Es el matón de la esquina y considera que los demás somos sus esclavos o su rebaño de ovejas. Pero criticar eso es una cosa y renunciar a la cultura estadounidense y a Nueva York es otra muy distinta”. Entrevista al escritor turco Orhan Pamuk, Mora, Miguel, El País, reproducida en la sección cultura de Rebelión, 13 de noviembre del 2002, www.rebelion.org. Esto denota que el escritor Turco, no cree en un occidente por creer, está claro de qué tipo de occidente desea y cual oriente quiere. Su compromiso con la palabra y con la humanidad le ha hecho sufrir la amenaza del gobierno Turco de Dorgan y su nuevo código 3001, creado para inculparlo a él y a otros escritores  y periodistas turcos. A él lo acusaron  de denigrar la identidad turca, sin prosperar dicha acusación, luego de la declaración, con la cual rompió el tema tabú en Turquía, sobre la matanza de un millón  de armenios y 30 mil kurdos, declaración que dio en Suiza en febrero de 2005. Lo valiente de esto fue que lo repitió al recibir el premio de la paz de los libreros de Franckfort en diciembre del mismo año.

 

A los datos de Orhan Pamuk, creo debo agregar los que obtuve en un texto del historiador inglés Eric Hobsbawn en relación al genocidio de los armenios dice lo siguiente: “Durante la primera guerra mundial Turquia dio muerte a un número de armenios no contabilizado- La cifra más generalmente aceptada es la de 1,5 millones –en lo que puede considerarse como el primer intento moderno de eliminar a todo un pueblo”. Hobsbawn, Eric, Historia crítica del siglo XX, 1914-1991, pág. 58, crítica, Grijalbo mondadori, Barcelona, 1997, segunda edición. Este dato del mencionado  historiador inglés aumenta la cantidad en medio millón más de exterminados por parte del imperio turco.

 

Se puede argumentar, que es de mala fe política o cuando no demagógica, lo que hizo el ministro de cultura turco Mustafa Isen cuando le felicita por el premio, así como la hipócrita declaración del también ministro Alemán de cultura Bernd Newman. No se puede obviar que a los Turcos y Kurdos en Alemania no se le trata muy bien que digamos, los kurdos por ejemplo han sido reprimidos fuertemente en Alemania en ocasiones pasadas.

 

En esta situación, en esta coyuntura, y es justo, sólo se ha magnificado el caso de los armenios en relación a Turquía, pero no a los kurdos que han sido vapuleados y asesinados tanto por Hussein, como por Turquía, maltratados y engañados por los guerreristas norteamericanos encabezados por Bush.

 

Se puede ver cierto manejo político, por parte de sectores pro-comunidad europea, sectores pro-occidentalistas en el caso Orhan Pamuk. Él indiscutiblemente, ha querido que Turquía se abra hacia toda Europa, tanto cultural como políticamente, pero sin dejar (los europeos) de reconocer la importancia política-cultural que tiene su país para el mundo.

 

En el caso represivo del gobierno turco, no se puede olvidar que no sólo ha sido reprimido Orhan Pamuk - en este momento el nuevo Emile Zola-

 

Se revierte la historia del Yo acuso, no solo al presidente, sino a toda la historia opresiva y genocida del imperio otomano y a su estrechez de mira frente al arte renacentista y post-renacentista.

 

En claro cuestionamiento a la actitud del arte islámico y su anti-retratismo. Ver su conferencia sobre Giovanny Bellini, dictada la pasada  primavera en el Gallery de Londres, donde dijo “La pintura islámica era un arte no abierto al público, solo permitido para adornar las páginas de los libros, relata la vida de cónsul cultural en oriente del pintor Veneciano, durante la vida del conquistador de Constantinopla, Mehmet II, del cual realizó un retrato”. www.elpais.es, domingo 15 de octubre 2006.

 

Volviendo a lo de la represión en Turquía sobre la cultura se ha reprimido y se ha llevado a juicio a un sin número de escritores, y otros han muerto en la cárceles y a unos se les ha acallado. Con esto queda evidenciado que, el kemalismo democrático de Turquía ha sido una nube que se ha extinguido, quedando solo una vana esperanza y un supuesto laicismo, que no es más que una careta del extremismo Islámico y militarista al cual ha desafiado con la cultura y la literatura Orhan Pamuk desde una posición democrática y con fuerte apoyo del PEN internacional de escritores, del cual tengo mis dudas políticas.

 

Un fenómeno importantisimo que se ha dado esta vez en la selección de Orhan Pamuk para el Premio Nobel 2006, es que fue reñido y que en la lista de la academia Sueca  había una lista espesa de grandes escritores y que hasta ahora no ha habido resentimientos de ninguno, por el contrario, solo alegría; alegría ésta que viene amparada de una calidad literaria que ha sido sopesada por muchos, tanto en América como en Europa y en su país natal; por ejemplo las opiniones de los críticos turcos Dorgan Hizlan y Ferit Edgu, y escritores de reconocimiento mundial está la opinión sincera y acertante de ese gran escritor español Juan Goytisolo, gran conocedor de su obra por más de dieciseis años.

 

Las restantes opiniones sobre sus novelas como “Me llamo Rojo”, El libro Negro, Nieve, etc. Esta ultima más ubicada en la óptica política, porque relata la vida de un poeta exiliado en Alemania. Pero también la de nombre “La vida nueva”, según reporte de críticos y estudiosos es esta, otra novela política.

 

De cada una de estas  novelas tenemos un capítulo, me refiero a Nieve y La vida Nueva, de las cuales haré comentarios restringidos y precisos. No así en la misma vertiente de la novela “Me llamo Rojo” de la que daré mis comentarios literarios y culturales en extenso.

 

Otras cosas importantes a resaltar de Orhan Pamuk son los ensayos, entrevistas, y opiniones sueltas, sobre la novela como vehículo de comunicación de lo que quiere llevar a los lectores a los cuales le prometió no cambiar de estilo y postura, y eso es importante porque lo que importa ahora es que él proyecte en una dimensión mundial, lo que ha venido proyectando en sus declaraciones públicas haciendo  honor a sus palabras, a su compromiso con el arte, y la cultura turcas y  en ese mismo tenor ,europea y mundial, porque es crítico de arte, de pintura, las primeras cien páginas de “Me llamo Rojo” así lo denotan. Su vida y lo que no pudo ser lo ha novelado y ensayado literariamente, ya que no pudo ser arquitecto o pintor o periodista sin ejercicio  en la práctica, pero si en sus novelas y su actuar cultural.

¿Por qué Nueva York? Por qué recibe la noticia del Nobel, precisamente en Columbia University. Una vez más esta babel de hierro  se sale con las suyas y Columbia University, donde se realizó una de las primeras actividades de la organización anti-inmigrantes de los minutement. Portadores estos de la política de choques de civilizaciones de Samuel Huntington, obra de la que es opositor el novelista, como lo ha dejado saber en diferentes entrevistas. Ha acusado a esta obra de promover el odio entre las distintas civilizaciones y culturas diferentes.

 

Los enemigos de los progresistas en el arte, la cultura y la política, no pueden argumentar que este Premio Nobel, es no es político, interesado y quizás lo sea en sentido progresista, pero no deja de ser este primariamente un premio eminentemente literario y cultural, por que las obras del novelista han recibido el visto bueno de una gran mayoría de escritores  y especialistas literarios; solo se ha visto la declaración desfavorable del crítico alemán Marcel Reich- Ranicki, extremista en cuanto a los valores literarios y culturales del mundo y su país. Éste declaró que no ha leído nada de Pamuk y eso es normal, pero decir, que la literatura turca no me interesa, esto lo ubica en una posición cultural un poco difícil, por no decir anti-islámica o anti-turco-árabe viniendo de el como judío que sufrió represión durante  el holocausto.

 

Orhan Pamuk, indiscutiblemente es un escritor progresista democrático, que no se ha dejado arrastrar por el Chauvinismo-nacionalista, pero tampoco por el globalismo, lo cual es un duro golpe a todos los nacionalistas estrechos y globalizantes del mundo. En el caso de los dominicanos o de los habitantes del territorio de los que provenismo, también es un golpe fuerte, sobre todo a los anti-haitianos, a los defensores de la llamada cultura dominicana-hispanófila, a los que resbalan o quieren negar la cantidad de haitianos asesinados por Trujillo en 1937. A diferencia de Turquía este tema se discute más claramente aquí, pero sin el Estado admitir nunca públicamente ese genocidio, además porque la intelectualidad genuflexa y gatoparda del país, está la actitud de que se borre por completo la memoria o cuando no acallar a los intelectuales que si quieren mantener viva la memoria. Esto lo traigo a colación y hago el paralelo porque es correcto políticamente hablando.

 

El galardón dado a Orhan Pamuk, viene siendo como el regar de agua  a una agricultura  que agoniza por sequía, entiéndase el  mundo nuestro que agoniza por una guerra salvaje contra el pueblo iraquí, Afgano y con perspectiva de extenderse a otras zonas del mundo. Es que el arte ha hecho lo suyo, por ejemplo el pintor colombiano Fernando Botero  ha hecho una exposición pictórica en relación a las torturas que se produjeron en la prisión Iraquí de Abus Griab y quién sabes si toda la obra de Orhan Pamuk, con la alegoría y la parábola del siglo XVI Otomano y su decadencia, está retratando la decadencia del neo-imperio romano, que le simpatiza ese demonio que caracterizó magistralmente Dostoievski en los demonios, o si quiere hacer uso de la intertextualidad borgiana y calvinista, entiéndase de Italo Calvino. Por otro lado, se puede aceptar que es muy temprano para decir que éste es un nuevo Sartre, pero sí un nuevo  Emile Zola o el novelista más importante de la modernidad como haya dicho un interesado editor turco. (Idea muy interesada y comercial). De lo que si estoy seguro es de que es un gran escritor, al cual se le comienza a leer, y de inmediato te conduce por su mundo narrativo, y es sincero y no juega con el lector, no repite las estupideces, sobre el qué importa más al escritor en relación al lector y para quién escribe, y es claro sabiendo que escribe en turco y para los turcos y el mundo.

 

Luego comentaré brevemente algunos capítulos sueltos de su obra novelística.

Nueva York, Oct. 24,2006

 

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