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  New York, NY. EE.UU. Año 6 -
 

 

 

 

  ARTÍCULOS LITERARIOS

 

-Testimonio de una corresponsal desde el corazón de la Guerra en Irak-

"Más allá de la Batalla"

 

 

Mercedes Gallego

Por: Juan Limachi

 

Luego de pasar cinco semanas, las más terribles de su vida como corresponsal de guerra en Irak, la periodista Mercedes Gallego tuvo la necesidad de contar su experiencia vivida en el conflicto para contar al mundo entero lo que se vive desde dentro de una guerra, sobre todo el aspecto humano de los protagonistas.

"Fueron cinco semanas muy difíciles, que coincidieron con la guerra en si. Me encontraba en el corazón mismo de la batalla, desde que entré con los soldados de la Primera División en los campamentos del Ejercito estadounidense en Kuwait, luego seguí acompañando a las tropas todo el camino por el desierto, azotado por fuego de la metralla y por las tormentas del desierto, hasta la ciudad de Bagdad", recordó la corresponsal del Correo de España en Nueva York, ahora, en la comodidad de su oficina de Manhattan.

Gallego, logra captar en su libro, el aspecto humano de las tropas que combaten como guerreros con el enemigo, pero también, al mismo tiempo, luchan conflictos existenciales consigo mismos y con sus camaradas de armas.

"Los más sorprendente para mi fue el ambiente de hostilidad que había entre los propios marines estadounidenses, una de las cosas que más me alarmó fue el ver que las mujeres marines estaban asustadas de sus propios compañeros porque habían numerosos asaltos sexuales entre las tropas en el fragor del conflicto", dijo.

Según la autora de "Más allá de la Batalla", quizás esta situación se debió a que los soldados habían pasado muchos meses destacados en el desierto, y embruteciéndose cada día más. Algunos estaban allí desde octubre, no habían más mujeres en ese lugar que las marines.

 

Investigan el Congreso y el Pentágono

 

"Evidentemente que esta actitud denota una falta de respeto hacia las mujeres. Una de las preguntas que mucha gente me ha hecho es, que  si así tratan a sus propias compañeras, qué no estarán haciendo con los prisioneros iraquíes, ese cuestionamiento se dio patente antes de que el Pentágono hiciera públicas las fotos de los abusos en la prisión militar de Bagdad", indicó.

El libro inicialmente se publicó en España en el mes de octubre del 2003 y aunque acaba de salir en los Estados Unidos, donde el tema de los abusos sexuales no apareció sino hasta finales del mes de enero del 2004, a raíz de un reportaje que hizo el Denver Post tomando como referencia "Más allá de la Batalla".

Luego de la publicación de este informe periodístico, tanto el Congreso estadounidense como el Pentágono abrieron sendas investigaciones para esclarecer el caso de abusos en el seno del Ejército destacado en Irak.

"La conclusión de las investigaciones revelaron que los altos mandos militares no estaban actuando correctamente a la hora de defender a las mujeres soldados, quienes habían denunciado ante sus superiores estos abusos.

De acuerdo a la corresponsal del Correo, para que algo ocurra en un cuerpo militar, tiene que haber una permisibilidad por parte de los mandos superiores y ella considera que esa actitud existía con el tema de los abusos sexuales y también con el maltrato de los prisioneros de guerra.

"Una de las razones por las que tuve acceso a la información verídica y de primera mano de estos hechos, fue porque, como mujer, tenía que dormir en las tiendas de campaña con las mujeres por mi condición de ser de este sexo, eso me permitió conocer de cerca los abusos y recibir el descontento de las marines", indicó.

Gallego aseguró que las soldados fueron muy abiertas con ella y se mostraron confidentes con todas las cosas que les pasaron con sus compañeros de armas, porque también era mujer como ellas. Tal vez, como periodista ella tenía esa ventaja, con relación a sus colegas varones, con quienes las soldados, obviamente, se mostraron más reservadas.

 

Más de 100 casos

 

"Se que hubo más mujeres corresponsales en la Primera División, pero en mi grupo, yo era la única y los demás periodistas eran otros eran tres hombres", indicó mientras nos narra sus experiencia en la quietud de su oficina.

El “caucus” de mujeres del Congreso, después que se enteró de los sucesos, a través del reportaje del Denver Post, se interesó en el caso y empezó a indagar y abrir audiencias durante los meses de marzo y abril, con la finalidad de conocer más detalles de estos hechos.

Igualmente una asociación vinculada a los militares recaudó cerca de 100 denuncias, de casos ocurridos en los campamentos de Kuwait e Irak, con los cuales el asunto se convirtió en algo más de peso en las altas esferas militares de Washington, quienes de esta forma se decidieron investigar.

"Quiero destacar que entre las tropas femeninas en la guerra contra Irak, me encontré con muchas mujeres hispanas. La presencia de personal de este grupo

étnico es bastante alto dentro del Ejército estadounidense, y por su puesto las mujeres de este grupo ocupan un lugar prominente", señaló.

"Durante mi experiencia como corresponsal de guerra, también pude comprobar las circunstancias personales que llevan a los soldados hispanos a incorporarse dentro de la milicia, algunos lo hacen por vocación porque quieren ser los mejores guerreros del mundo; pero, la gran mayoría que yo conocí en el caso de los hispanos se enrolaron por su situación social", dijo.

Indicó el caso de la soldado hispana Ana, que pasó toda su vida en “Fosters Houses” de la ciudad de Chicago porque sus padres, de origen mexicano, se separaron cuando ella era una niña.  Luego pasó su adolescencia en una escuela interna de monjas y salió de ahí directamente hacia el Ejército, donde ella se desencantó de la vida militar, pero lamentablemente tenía firmado un contrato de cuatro años", apuntó.

 

También sufrimos bajas

 

Según la periodista española, en estos momentos la mencionada soldado ha vuelto a Irak, luego de una breve estadía en los Estados Unidos, porque tiene que cumplir con sus obligaciones hasta que se agote el compromiso legal suscrito con la milicia.

Otros aspectos que describe el libro de Gallego son las muertes de corresponsales de guerra, colegas y amigos de la periodista, entre quienes se encuentran David Blume, de NBC, con quien estuvo entrenándose en la base militar de Quántico, Virginia, antes de ser enviados a Irak.

"También recuerdo mucho al corresponsal español, Julio Anguita Parrado, uno de mis mejores amigos, con quien habíamos emprendido juntos esta aventura. Es caso un poco de presagio, el hecho de que Julio y David, estuvieran compartiendo ambos la misma litera en la base militar, y ambos murieron con un día de diferencia a  las afueras de Bagdad", dijo.

Gallego recordó que al tercer día de una semana negra en la historia del periodismo en zonas de guerra, cayó el colega José Couso, de la cadena española Tele 5, para la cual también trabajó ella durante su estadía en Irak.

"El corresponsal de prensa se encontraba en el conocido Hotel Palestina, cuando soldados del Ejército estadounidense dispararon desde un tanque en contra de este edificio repleto de personas. Para mala suerte el proyectil impactó en el balcón de la habitación donde se encontraba Couso", dijo.

La autora de "Más allá de la Batalla" fue una de las personas que se encargó de tramitar ante las autoridades militares estadounidenses la repatriación del cuerpo del malogrado hombre de prensa hacia España. Ella llevó los restos y al llegar a Madrid también participó en los funerales de Anguita, al que está dedicado el libro.

"Este libro es un homenaje hacia él y hacia todos los colegas que cayeron en el ejercicio del deber. Desde el principio, para nosotros fue muy difícil convencer al Ejército para que nos dejaran estar en la zona de guerra, debido a estas dificultades hubo poca presencia de prensa extranjera en la Guerra de Irak.

Nosotros fuimos unos afortunados de estar entre los 500 periodistas que aceptaron los militares para cubrir este evento", puntualizó.

 

Pasaron pruebas muy duras

 

Gallego aseguró que pese a las duras pruebas que tuvieron que pasar para ser aprobados como corresponsales de guerra ellos lograron pasar todos los obstáculos y cumplieron con su deber de informar al público, pese a que algunos colegas perdieron la vida en el intento.

"Todas las pruebas en la base militar de Quántico, estaban destinadas a quitarnos las ganas de ir a cubrir la guerra. Eran muy duras, durante las que habían aspecto prácticos y teóricos, en las que nos enseñaban fotos de gente decapitada, imágenes de personas completamente llenas de ampollas luego de sufrir ataques de viruela, cuerpos quemados, inválidos por pisar minas terrestres, entre otras cosas propias de acciones bélicas", dijo.

De acuerdo a la autora, algunas prácticas de entrenamiento físico eran completamente ridículas porque se les obligaba a dormir en lugares sin calefacción a 18 grados Fahrenheit, donde hasta el aliento de las personas se congelaba debido al intenso frío, pese a que la misión en Irak, obviamente, sería a temperaturas sumamente altas.

"El problema en Irak no iba ser el frío, luego tuvimos que caminar 10 kilómetros sobre la nieve, como si fuéramos a cubrir información al polo norte", dijo.

En cuanto el propósito de su libro, Gallego indicó que uno de sus objetivos es salir de la narración periodística convencional, que es muy limitada a la información fría y precisa, ella quería ir más allá y escribir un verdadero testimonio, humano, de lo que hay en el mismo corazón de la guerra.

"Aquí no hay un relato de crónica ni de estrategias militares, ni de batallitas, lo que hay detrás de toda guerra es el drama de las vidas humanas, atrapadas en el sin sentido del conflicto, y creo que de alguna manera los periodistas somos privilegiados de poder darles a las sociedad eso que no salen en los periódicos", subrayó.

Ante la pregunta de si volvería a ir a una zona de guerra, Gallego no lo dudo ni un instante, "por esa razón volvería a ir a cubrir información en otra zona de guerra,  hoy periodista de vocación y me gusta, a pesar de los malos ratos en Irak porque la pasé muy mal, donde no tuve compañeros colegas estaba rodeada sólo por militares. Decir que no volvería a ir es como si un bombero dijera que no volvería a meterse en un incendio, entonces mejor te buscas otra profesión", puntualizó finalmente.

 

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