ARTICULOS LITERARIOS

New York, NY. EE.UU. Año 6 -
     Inicio - Artículos Literarios - Biografías - Cultura - Opinión - Entrevistas - Libros Digitales - Libros Recibidos - Editoriales - Reseña Libros - Agentes - Cuentos - Taller
 
     Noticias - Medios - Escritores - Fotos Marte - Galería - Concursos - Curiocidades - Universo - Avisos - Famosos - Enlaces - Fútbol - Artistas - Artículos - Boletínes
 

 

 

 

 

A la Feria del Libro de Bogotá

Llega el hombre que escribió

el testamento de África del Sur

Por Pablo Gámez

 

Moses Isegawa, escritor ugandés radicado en Holanda, llega como invitado especial a la Feria del Libro de Bogotá. El pasado año salió al mercado europeo la versión castellana de su novela Crónicas abisinias, inspirada en Cien años de soledad. Meses antes de su publicación, el Süddeutsche Zeitung, de Alemania, comentó que Isegawa había cumplido con creces su promesa de escribir la gran novela africana. Además, en los Países Bajos, el  libro fue considerado como el acontecimiento literario de los últimos años, y algo similar ocurrió en Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Esta es una entrevista con el autor que nos visita.

 

 ***********

 

Pablo Gámez. Crónicas abisinias se ha convertido en un éxito de ventas. Existen traducciones al inglés, holandés, polaco, francés y ahora al español. En América Latina el éxito de su libro empieza a ser arrollador. Muestra de ello son las críticas que se leen. ¿Pensó Ud. en tal éxito?

Moses Isegawa. Nunca lo pensé, pero sí lo soñé. Sabe lo difícil que es escribir un libro. Lo complejo que resulta llegar a las casas editoriales cuando eres un desconocido. Y luego, que el libro se venda. Claro que, cuando escribes un libro, tu primer sueño es que sea un éxito. Pero no lo piensas, sólo lo sueñas. Y así me sucedió con Crónicas abisinias. Mi intención fue escribir un libro de gran éxito, pero no sabía lo que ese éxito significaba. Fue un sueño y ahora es una realidad. Lo veo en África y en países como Holanda, Bélgica, Francia, Inglaterra y Estados Unidos; y ahora América Latina. Créame que es maravilloso. Pero me intriga el éxito que Crónicas abisinias tiene en su continente. Es increíble que mi libro se venda en tierras de García Márquez y Carlos Fuentes.

 

P.G. Quizá la clave del éxito resida en las semejanzas entre América Latina y África. Son continentes distantes, pero no distintos. Compartimos las dictaduras, el espíritu de solidaridad y las hambrunas, pero también los sueños.

 

M.I. Es muy cierto. Nuestra historia, aunque con grandes diferencias, tiene un común denominador. Las guerrillas y las matanzas, la lucha por el poder y las dictaduras. La nuestra es una Historia difícil. No hace falta repetirlo. Pero, a pesar de las dificultades, los pueblos siguen creyendo en algo mejor, siguen manteniéndose. El pensamiento y la literatura de escritores como Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Vargas Llosa y García Márquez, ha sido de gran importancia para los escritores africanos. Esos libros fueron los que nos enseñaron que lo distante no viene a ser tan distinto, que entre África y América Latina existe un lazo muy poderoso, y ese lazo lo constituye la Historia de nuestros pueblos y naciones.

 

P.G. ¿Puede considerarse a Crónicas abisinias como su biografía?

 

M.I. La novela es 90 por ciento ficción y 10 por ciento realidad. Cuando llegué a los Países Bajos descubrí la gran ignorancia que existe sobre el continente africano. Por eso también consideré importante escribir un libro que sirviera de radiografía y que describiera la compleja situación de Uganda y África. Para escribir Crónicas abisinias me concentré en mi historia familiar y en el contexto político que nos correspondió vivir. Pero también utilicé muchísimas historias y tradiciones ugandesas, por ejemplo cuando describo los varios matrimonios que se suceden en el libro.

 

P.G. ¿Cuán correcto es decir que Crónicas abisinias es una especie de testamento de África del Sur?

 

M.I. Creo que es correcto. La novela es un tipo de testamento, en el sentido que describe aspectos de la vida social, religiosos, políticos, económicos y culturales. De hecho, pienso que el libro le brinda al lector una clara idea de lo que sucedió en Uganda desde la segunda mitad del siglo XX. Pienso que los mejores libros de historia son las novelas, y no las obras teóricas o académicas.

 

P.G. ¿Fue siempre su sueño escribir la Gran Novela de África del Sur?

 

M.I. Más que un sueño, fue siempre mi obsesión. Y fue mayor cuando llegué a Holanda. Descubrí que prácticamente no existe literatura sobre África. Existen muy pocas traducciones. De hecho el interés por nuestra literatura es muy reducido, sobre todo si lo comparamos, por ejemplo, con el que existe por la latinoamericana. Pensé que la clave de todo estaba en escribir primero una gran novela sobre África del Sur; esto con la idea de despertar el interés por la literatura que se produce en esa región del continente. De hecho, llegué a escribir uno de los libros más voluminosos que existe en la literatura africana. Le admito también que desde un principio fui muy ambicioso.

 

P.G. Generalmente un libro conduce a otro libro. ¿Fue este el caso de Crónicas abisinias? ¿Hubo un libro que Ud. leyó, y se dijo: esto es lo que quiero escribir?

 

M.I. Sí, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Jamás podré olvidarlo, y mucho menos el impacto que me provocó cuando lo leí. Es un libro que tiene todos los elementos necesarios: espirituales, económicos, sociales, políticos, históricos y culturales. Pero, algo importante de anotar es que Cien años de soledad no es la clásica novela europea, sino que es una novela latinoamericana completamente innovadora. El realismo mágico de García Márquez encuentra grandes correspondencias en África. En Uganda también escuchas historias tan fantásticas como las que cuenta García Márquez. De hecho, las vives diariamente. Pensé entonces que si escribía un libro cercano a Cien años de soledad, lograría lo que perseguía: la creación de un espejo de Uganda y de África del Sur.

 

P.G. Ud. es considerado como uno de los grandes exponentes del realismo mágico africano. ¿Es correcto decir entonces que existe el realismo mágico en Crónicas abisinias?

 

M.I. Pienso que sí, porque Cien años de soledad me sirvió de modelo para escribir mi novela. Pero también hay pasajes que reflejan mi pasión por la literatura centro-europea, y otros que se remontan a nuestras tradiciones y costumbres. Quizá esos pasajes sean la razón por la que se me reconoce como exponente del realismo mágico; no porque los utilizo, sino por la forma en que los describo y expongo. Pero también estudié otros modelos, como por ejemplo Rushdie y Arundhati Roy.

 

P.G. ¿Me pregunto si habrá una continuación de Crónicas abisinias, o si su proyecto irá en otra dirección?

 

M.I. No habrá una segunda parte, porque el libro es solo uno. Además, escribir la continuación de una novela siempre resulta difícil y aburrido. Se requiere un gran talento para lograrlo, y ese talento no lo poseo todavía. Recientemente, salió al holandés una nueva novela mía sobre los años setenta en Uganda, y siempre bajo los temas eje de mi literatura: la lucha por el poder, la dictadura, las masacres y la guerrilla. Mi siguiente proyecto tiene que ver más o menos con los mismos temas, pero está centrado en Europa, el nuevo poder y la compleja estructura económica que posee.

.

 

De Radio Neederland

Transcripción de Cronopios – Agencia de Prensa

 

 

 

 


 © 2008 por NoticiasLiterarias.com

Reservados todos los derechos