ARTICULOS LITERARIOS

New York, NY. EE.UU. Año 6 -
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LEONARDO: 

ficción y realidad en el lenguaje de la ciencia

 

Por Héctor Peña

 

En la Italia del siglo XV los hombres despertaron de la edad media y sostenían la concepción que la ciencia era la gestación de alquimistas, nigromantes y herejes; el creer en la evidencia proporcionada por los sentidos malignaba los principios para analizar el universo. Se heredaban los escritos sobre el hombre y la naturaleza de los griegos y romanos. El rumbo a una nueva física da su primer paso con la matematización de la naturaleza y se registra por vez primera en una frase (para la humanidad) asentada en el famoso diario de Leonardo: "La mecánica es el paraíso de las ciencias matemáticas porque por medio de ella se llega a los frutos de las matemáticas".

Leonardo Da Vinci (1452–1519) nace en el Anchiano durante esta transición dinámica. Luego se le conocerá en el mundo de la ciencia (también en la plástica) por su experiencia imaginativa, observaciones y experimentos. En el siglo diecisiete su idea de la naturaleza se confirma en pleno momento en que los acontecimientos, tales como: la prueba de la forma del sistema solar de Galileo y la demostración matemática de la ordenación del universo de Sir Isaac Newton presentaban el nacimiento del mundo moderno.

     Leonardo creyó que con la exactitud y medida la matemática suplía los medios de afirmación y prueba científica, anticipando así el concepto de las matemáticas como lenguaje de la ciencia. Esto le fue suficiente para descubrir las similitudes de la diversidad complicada de la naturaleza. En su diario encontramos bosquejos prácticos y teóricos de diferentes dispositivos, en términos funcionales, la demostración de su encuentro con la mecánica. Reconoció, a través de la estructura de músculos y huesos, los principios mecánicos aplicables a las máquinas y pudo escribir que: "Un pájaro es un instrumento que trabaja de acuerdo a una ley matemática que el hombre tiene la capacidad de reproducir".

     Precisó la visión (y con ella la perspectiva) como el medio primario de la percepción para lograr el conocimiento; aseverándolo en sus escritos: "Mientras más largo sea el instante de una descripción más se confundirá la mente del lector y se le alejará de la cosa descrita. Por consiguiente es necesario... representar y describir".

     Su diario es un tesoro de teoría y especulación, de información y observación, se apuntan las primeras disecciones creando, entre otras, las ciencias de anatomía y complementando con la técnica escultórica, por vez primera en la historia, de fundición la forma exacta del cerebro humano.

     La agudeza visual le permitió a Leonardo analizar el vuelo de los pájaros, acumulando nociones para describir el primer tratado aéreo en la historia e idear máquinas voladoras basadas en el principio del vuelo; por el detalle óptico pudo entender las complejidades del fluir del agua, logrando explicar la desintegración de las montañas y la formación de los cauces de los ríos por la acción atmosférica. Estos conocimientos valieron en sus diseños de canales, cascos de barcos y represas.

     En una época que por sostener creencias consideradas heréticas cualquiera podía ser quemado en la hoguera, Leonardo despreció la creencia ortodoxa que los fósiles fuesen productos de la acción misteriosa de las estrellas o de los efectos de la inundación de Noé. Mucho antes que el astrónomo Nicolás Copérnico completara su teoría que el sol era el centro del universo, Leonardo apuntaba en su diario que "el sol no se mueve... la tierra no es ni el centro del circuito del sol ni tampoco el centro del universo".

     Dentro de los múltiples esbozos que encontramos en la producción de Leonardo están el de un sistema de aire acondicionado para los apartamentos de la Duquesa Isabella en el castillo de Milano, las fábulas curiosas de diluvios y terremotos sugiriendo la destrucción del mundo por una ráfaga atómica, y planos (además de máquinas para diversos propósitos) para una ciudad con canales y calles en dos niveles, el de abajo para vehículos y el de arriba para los peatones; también existen esquemas sobre un establo con un sistema de alimentación automático, una hilandería para producir en masa y las planificaciones arquitectónicas de iglesias.

     Con su nota lacónica: "hacer lentes a fin de ver la luna más grande" se evidencia que Leonardo conoció cómo pulir cristales cóncavos y varias formas de lentes para la observación astronómica. No obstante aún considerando la guerra "una locura bestial" incluye bosquejos innumerables sobre armas y fortificaciones. Entre éstos: una balista o ballesta gigantesca, un tipo de ancestro del tanque y cañón multiembarrilado. Existen diseños de puentes y guarniciones, máquinas voladoras y preservadoras de la vida (equipos de buceo). Por medio de la variedad inventiva formó la creencia que el hombre a través de la observación puede entender los principios de acción y reacción en la naturaleza.

     "Todo nuestro conocimiento", escribió Leonardo, "tiene su origen en nuestras percepciones". Llamó a la imaginación y la percepción como "el deseo natural de los buenos hombres". Para él la ciencia y el arte eran lo mismo y sus propósitos conducen al entendimiento de los secretos del hombre y el universo.

     Con sus dibujos científicos Leonardo mostró el detalle de las fuerzas de la naturaleza y reveló un espíritu de exploración y de sueño para el hombre.

 


Héctor Peña nació en Puerto La Cruz, Venezuela. Es poeta, escritor, físico y ambientalista. Hizo estudios de física y ecología en Estados Unidos y Alemania. Ha ejercido la docencia y la investigación en universidades de Venezuela, Estados Unidos y Alemania. Premio Internacional de Poesía, 2000, UNESCO-ARGENTINA. Traductor de Walt Whitman (Ultimas Palabras, 1984), Robert Duncan (Doblando el arco, 1982) y otros poetas de Norteamérica; William Shakespeare (El apasionado peregrinaje, 1982). Ha publicado: Poemas de tierra y flores, Los Angeles-USA, 1976; Vicky (relatos), Barcelona- España, 1981; Isla Blanca, 1977 (versión definitiva en español, inglés y alemán, 1989). Escritores tan dispares como Gustavo Aguirre y Jaime Labastida, como Lawrence Ferlinghetti y Robert Bly han reconocido que su obra asume una actitud mística ante el amor y la poesía. Ha divulgado sus investigaciones en la radio (Krabb y Berkeley), en videos y la prensa escrita (El Nacional, El Globo, Venezuela; El Universal de México, Der Berliner Zeitung, etc.).

 

 

 


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